Nombre: La decimotercera hija
Autora: Erin A. Craig
Mi puntuación: 2.8/5 ⭐
Atormentada por los fantasmas de aquellos a quienes ha matado, Hazel solo quiere huir. Pero el destino la termina llevando a la corte del rey, donde conoce a Leopold, un príncipe libertino que siente desprecio por todo y por todos. Sera allí donde tenga que enfrentarse a su mayor problema: ¿debería salvarle la vida al rey al que la Muerte ha marcado? Hazel sabe lo que se supone que debe hacer y lo que su corazón le pide que haga, ¿pero que ocurrirá si actúa en contra de la propia Muerte?
Opinión personal
Desde su nacimiento, Hazel ha sido una sombra en su propia familia. Como la decimotercera hija de una casa en desgracia, sus padres la han ignorado, sabiendo que no les pertenece del todo. Su destino ha estado marcado desde siempre: el Dios de la Muerte, Merrick, la reclamó como su sobrina y, cuando llega el momento, le otorga un don tan extraordinario como terrible. Hazel puede ver la cura para cualquier enfermedad, pero también debe ser la mano que brinde el descanso final cuando la Muerte lo exija.
La premisa es atrapante, y el libro tiene una ambientación mística que lo hace fácil de leer. Sin embargo, a lo largo de la historia, hay varios elementos que me dejaron con sentimientos encontrados.
Hazel es una protagonista muy emocional, y en más de una ocasión me desesperó su falta de raciocinio. Si bien esto aporta realismo a su personaje, también hace que algunas de sus decisiones sean frustrantes. Teniendo en cuenta lo joven que es cuando Merrick se la lleva con él, es entendible, pero siento que no tiene desarrollo a lo largo del libro.
Merrick es un personaje que me gustó mucho. A lo largo del libro, queda claro que él quiere a su sobrina, lo que le da un matiz interesante a su personaje y a su relación con Hazel. Me gustó que la autora minimizara la imagen de un Dios todopoderoso y distante, mostrando a Merrick como una figura más humana y emocional. Sin embargo, y entendiendo el cariño del Dios hacia su sobrina, uno de los aspectos que más me llamó la atención es la inconsistencia en la presencia de Merrick. Se supone que, al ser un Dios, tiene el poder de ver y saber lo que sucede, pero en momentos clave de la trama, simplemente brilla por su ausencia. Esto resulta conveniente para el desarrollo de la historia, pero genera ciertas incongruencias difíciles de ignorar. Sin dudas, me hubiera gustado que Merrick tuviera más protagonismo y que su relación con su sobrina se hubiera explayado un poco más.
El romance, para mí, es un punto flojo en la historia. Por un lado, el primer interés amoroso de Hazel se puede justificar como necesario para su desarrollo como personaje (aunque no me pareció que tanto). Por el otro, su relación con el príncipe Leopold se siente apresurada y algo forzada. Pasan de conocerse superficialmente a enamorarse en un abrir y cerrar de ojos, sin la profundidad necesaria, o al menos la profundidad que a mí me gusta, para que el vínculo me resulte creíble y las emociones me lleguen.
Además, la historia tiene varios saltos temporales que, en mi opinión, dejan huecos importantes. Si bien el primero no afecta demasiado la trama general, sí a la evolución del romance. Es en ese hueco que los personajes, estando separados, se enamoran, y al ser un salto temporal para mí como lectora pasan de nada a todo en una página. A parte de ese, hay otro salto temporal al final del libro que, en particular, me resultó decepcionante. Siento que desaprovecha la oportunidad seguir con una historia que parecía prometedora. Personalmente, el final del último capítulo antes del epílogo me dejo como WAAAA QUE IRÁ A PASAR AHORA, y pum, salto temporal, todo se solucionó, epílogo. Siento que la historia pudo haberse desarrollado mucho más en lugar de resolverse de manera tan apresurada.
Por último, el epílogo me pareció una joya sentimental hermosa y no tengo más palabras para decir acerca del mismo que eso. El encuentro esta vez si me llegó al corazón y, aunque de nuevo sienta los huecos en la trama con lo que hablan en ese momento, me pareció un final de lo más acertado y dulce.
Para resumir, la prosa de Erin A. Craig es atrapante y de lectura sencilla. Es un libro corto, autoconclusivo y perfecto para salir de un bloqueo lector. No exige demasiada atención y su trama, aunque con ciertas inconsistencias, se logra entretener. Es una lectura ligera y disfrutable. Lo recomiendo si estás aburrido y queres leer algo midi; no es el mejor libro del mundo pero tampoco es un mal libro.
Mi puntuación: 2.8/5 ⭐ un libro midi y disfrutable con todas las letras :)
¡Espero que disfruten su lectura!
Delfi 🦋
Desde su nacimiento, Hazel ha sido una sombra en su propia familia. Como la decimotercera hija de una casa en desgracia, sus padres la han ignorado, sabiendo que no les pertenece del todo. Su destino ha estado marcado desde siempre: el Dios de la Muerte, Merrick, la reclamó como su sobrina y, cuando llega el momento, le otorga un don tan extraordinario como terrible. Hazel puede ver la cura para cualquier enfermedad, pero también debe ser la mano que brinde el descanso final cuando la Muerte lo exija.
La premisa es atrapante, y el libro tiene una ambientación mística que lo hace fácil de leer. Sin embargo, a lo largo de la historia, hay varios elementos que me dejaron con sentimientos encontrados.
Hazel es una protagonista muy emocional, y en más de una ocasión me desesperó su falta de raciocinio. Si bien esto aporta realismo a su personaje, también hace que algunas de sus decisiones sean frustrantes. Teniendo en cuenta lo joven que es cuando Merrick se la lleva con él, es entendible, pero siento que no tiene desarrollo a lo largo del libro.
Merrick es un personaje que me gustó mucho. A lo largo del libro, queda claro que él quiere a su sobrina, lo que le da un matiz interesante a su personaje y a su relación con Hazel. Me gustó que la autora minimizara la imagen de un Dios todopoderoso y distante, mostrando a Merrick como una figura más humana y emocional. Sin embargo, y entendiendo el cariño del Dios hacia su sobrina, uno de los aspectos que más me llamó la atención es la inconsistencia en la presencia de Merrick. Se supone que, al ser un Dios, tiene el poder de ver y saber lo que sucede, pero en momentos clave de la trama, simplemente brilla por su ausencia. Esto resulta conveniente para el desarrollo de la historia, pero genera ciertas incongruencias difíciles de ignorar. Sin dudas, me hubiera gustado que Merrick tuviera más protagonismo y que su relación con su sobrina se hubiera explayado un poco más.
El romance, para mí, es un punto flojo en la historia. Por un lado, el primer interés amoroso de Hazel se puede justificar como necesario para su desarrollo como personaje (aunque no me pareció que tanto). Por el otro, su relación con el príncipe Leopold se siente apresurada y algo forzada. Pasan de conocerse superficialmente a enamorarse en un abrir y cerrar de ojos, sin la profundidad necesaria, o al menos la profundidad que a mí me gusta, para que el vínculo me resulte creíble y las emociones me lleguen.
Además, la historia tiene varios saltos temporales que, en mi opinión, dejan huecos importantes. Si bien el primero no afecta demasiado la trama general, sí a la evolución del romance. Es en ese hueco que los personajes, estando separados, se enamoran, y al ser un salto temporal para mí como lectora pasan de nada a todo en una página. A parte de ese, hay otro salto temporal al final del libro que, en particular, me resultó decepcionante. Siento que desaprovecha la oportunidad seguir con una historia que parecía prometedora. Personalmente, el final del último capítulo antes del epílogo me dejo como WAAAA QUE IRÁ A PASAR AHORA, y pum, salto temporal, todo se solucionó, epílogo. Siento que la historia pudo haberse desarrollado mucho más en lugar de resolverse de manera tan apresurada.
Por último, el epílogo me pareció una joya sentimental hermosa y no tengo más palabras para decir acerca del mismo que eso. El encuentro esta vez si me llegó al corazón y, aunque de nuevo sienta los huecos en la trama con lo que hablan en ese momento, me pareció un final de lo más acertado y dulce.
Para resumir, la prosa de Erin A. Craig es atrapante y de lectura sencilla. Es un libro corto, autoconclusivo y perfecto para salir de un bloqueo lector. No exige demasiada atención y su trama, aunque con ciertas inconsistencias, se logra entretener. Es una lectura ligera y disfrutable. Lo recomiendo si estás aburrido y queres leer algo midi; no es el mejor libro del mundo pero tampoco es un mal libro.
Mi puntuación: 2.8/5 ⭐ un libro midi y disfrutable con todas las letras :)
¡Espero que disfruten su lectura!
Delfi 🦋
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